Mitos y Leyendas del cine Truculento

Bien es sabido en la actualidad, que la industria del cine, gracias al santo mandato de la tecnología, produce una enorme cantidad de celuloide sobrecargado de efectos especiales, desde los Hnos. Lumiére con su luna con ojos avisando el fin del mundo, hasta los efectos caóticos del Titanic. Pero a diferencia de hoy, en los principios era más entusiasta y astuto, realizado con menos presupuesto y sustentando su suerte en la imaginación y el descubrimiento, ya que carecía de sonido y color. Así es como muchas películas utilizaron recursos, más bien parecidos a los del teatro con sorprendentes e innovadores resultados de edición. Un caso de éstos fue Nosferatu (1922), de Murnau, sólido en su guión, basado en el libro Drácula de Bram Stoker. El realizador provocó en los espectadores la dulce delicia de sorprendernos con la tarea de darle movimientos sobrenaturales al protagonista, y en ocasiones utilizando secuencias en negativo.

En esos años, varias cintas experimentaron, destacando especialmente los alemanes. Uno de ellos, Fritz Lang un exponente de la nueva magia con su accidentada Metrópolis, donde relataba una historia más bien social, con la incorporación de miniaturas y la fantástica idea de parar el tiempo. Bueno, el tiempo lo detuvo Hitler que censuró su película, que es la versión que tenemos hoy. Lang también realizó M, el Vampiro de Dusseldorf, una especie de thriller que no tiene nada de vampiros. El Acorazado de Potemkin, obra rusa de gran magnitud escénica y producción, es significativa al respecto. Sergie Eisenstein aquí nos demuestra que el simple hecho de rodar una cámara en lento, provocaría la tensión y el nerviosismo en el observador, usando ésta, cuando existe la probabilidad de una fatal conclusión. En su Acorazado de Potenkim, lo deja en evidencia durante la masacre en unas escaleras, un coche con su bebé adentro cayendo sinuosamente mientras su madre ve con impotencia a su hijo deslizarse ante tal desastre. El resultado obtenido debe ser la razón por la cual, probablemente, este método se use en la actualidad, casi siempre sin sonido, dejando que la imagen en movimiento nos deje pasmados al asiento. En el circuito iniciativo del cine de los años 20, tendremos varias sorpresas de esta magnitud, aunque no muy conocidas y sólo asociadas a cinéfilos, y es que esta forma de contar historias, era novedosa y, por lo tanto, extraña. Pero no dejemos de extrañarnos puesto que en el breve periodo del 1920 y el 1950, dos guerras estaban latentes entre nosotros, razón para la que inquietud humana de la época, reflejara en el cine los miedos más ocultos y la fantasía como su mejor remedio, maniobrando la realidad a su regalado gusto. El Gabinete de Dr. Caligari, considerada por muchos como el manifiesto del movimiento expresionista, la iluminación y el aspecto de teatro de sombras, el dominio mental del protagonista sobre los demás, refleja el periodo de este cine psicológico en la Alemania de Hitler. En ocasiones, el hombre necesitaba desaparecer, lugar que vino a satisfacer El Hombre Invisible, 1933, de James Whale, cinta que reúne los aspectos más claros en parco explosivo de los efectos especiales con una historia científica sustentada en una rica narrativa fílmica. Whale, años más tarde, realizaría en pleno cine sonoro la pelicula Frankenstein, consolidándose como un estupendo director de ficción.

En la década de los treinta el cine fue muy atractivo,dentro del genero ficción figuran películas tales como: La Isla de Las Almas Perdidas (basada en H.G. Wells), 1932, de Early C. Keaton. Lo Que Vendrá 1936, de William Cameron ; La Amenaza Invisible, 1936 de Lambert Hillyer; El Fin del Mundo, 1930 de Abel Gance, muchos de estos filmes quedaron en el olvido, sin embargo, el director Tod Browning, extraño director de una vida personal prácticamente desconocida, filma en 1931, Drácula con Bela Lugosi, para la Universal, una película prácticamente sin banda sonora. Un año más tarde marcaría un hito del cine con su película Freaks, algo insólito es que el director utilizó personas reales con sus defectos genuinos sin trucos, a excepción de la secuencia en el desenlace; película prohibida por el exceso de realidad repulsiva según sus detractores, tuvo una vida corta. Todas las salas la retiraron de la cartelera. Browning nunca volvió a la Metro, pero sí al cine. En 1936, realiza The Devil Doll, entre otras. T. B. muere misteriosamente en 1962.
La post-guerra llevó a la pantalla grande, muchas cintas de carácter fantástico: los monstruos gigantes, arañas, hormigas, mutaciones como Godzilla etc. Ray Harryhausen, pilar importante a lo que efecto se refiere, trabaja con el director de efectos de King Kong, quien le enseña, los principios del stop motion ( lento proceso que consiste en filmar, sobre una maqueta a escala movimientos de cuadro a cuadro). Harryhausen trabaja en series televisivas, luego conoce a Ray Bradbury en un congreso de ciencia ficción, finalmente, en 1949 se convierte en director de efectos especiales, trabajando en películas como El Monstruo de Tiempos Remotos, 1953, Jasón y Los Argonautas, 1963, La Isla Misteriosa, 1961, donde aparecen sus famosos bichos gigantes, Furia de Titanes, 1980, Ray descubre cómo filmar las proyecciones animadas, superpuestas con actores, logrando un muy buen resultado. Todo este género fue muy popular sobre todo en series televisivas. En ocasiones, el cine nos muestra trucos muy sutiles, pero apoyados sustantivamente en un buen guión. De éstos también hay bastantes. Sin ir más lejos, Psicosis, de Alfred Hitchcock, en la escena de la ducha, apoyándose en la música de Bernard Hermann y en el dramatismo de la actriz Janet Leigh en manos de su asesino, acaparando el terror necesario para electrizar á cualquirera. Acá el director, sin utilizar más que un buen manejo de cámaras entre sombras y luces proyectadas en la pared y cerrando el plano con la sangre en el desagüe, deja en claro el nivel de sencillez en una técnica impecable. La incorporación del technicolor y junto con el sistema Dynamation, creado por Harryhausen como parte del escenario original de los 50, obligó a la industria del cine de la época tener sus propios estudios de efectos y sus propios directores también, tanto en Hollywood como en Europa. Pero en mitad de los sesenta, los departamentos de efectos estaban casi en extinción. Quizá, la sobresaturación provocó que algunos directores desistieran del método. Sin embargo, otros insistieron con empeño por lo demás, el joven entusiasta pero fracasado director Ed Wood Jr., profundo admirador de Orson Welles, utilizó toda clase de peripecias y mecanismos para sus cintas sin lograr la atención ni del público ni de la industria. Películas como Plan 9 del Espacio Exterior, Glen o Glenda, fueron exhibidas en parte como relleno de otros estrenos. Ed Wood director de culto en la actualidad no saboreo la fama en vida y murió alcoholico. Ya en 1968, cuando Stanley Kubrick proyecta la idea de 2001 Una Odisea del Espacio necesitaba un estudio de FX. Casi la mayoría tenía sus puertas cerradas, entonces Kubrick crea el suyo para 2001, film que realza el cine de ficción hasta un sitial de infinitas normas visuales, transportándonos desde tiempos remotos hasta los futuros más lejanos. Discutida película y sujeta a muchas interpretaciones, dejando la evidente grieta crítica del poder y el avance la tecnológico sobre el ser humano.

Sobrepasando los 70, otros directores harán su tanto, David Lynch, por ejemplo, con su Eraser, obra experimental en b/n llegando a ribetes casi surrealistas. David Cronenberg, con Shiver de 1975, llama la atención con sus dos obras más significativas: La Mosca y Almuerzo Desnudo. Steven Spilberg y su Tiburón, George Lucas, nombre que resuena más como director de FX que de cine propiamente tal, consagrado con Star War 1975, en la aventura de un tripulación en el espacio integrada por una princesa, un mercenario, un caballero, un guerrero y dos robots. Historia que para tal desarrollo, necesitaría planetas, naves interestelares, mundos y sociedades inimaginables. Así es como Lucas, excitado por este film, crea Industrial Light & Magic innovando el aspecto del cine, algo nunca hecho, por primera vez se usan computadores para los FX. Su película tendría tal impacto en los espectadores que se convirtió inmediatamente en película de culto. Pero aún más, sobrepaso, los límites de la ficción, llegando a formar parte de una locura de proporciones con miles de fans en todo el globo. Lucas, comandando su nave desde la I.L&M., completó la trilogía con El imperio Contraataca y El Regreso del Jedi. Esta empresa de FX cambia el ritmo de muchos creadores y frente a la demanda, varios la utilizan Ridley Scott, James Cameron, Steven Spilberg, etc. Lucas se dedicó a producir esta maquinaria de luces y magia, fórmula que resultó en los 90 con La Amenaza Fantasma, siguiendo la saga con la misma chuchoca filosófica y su consigna “que la fuerza te acompañe”. Muchos directores insistieron en esta fórmula, algunos con grandes resultados, otros no tanto. Alien, el 8º Pasajero, Et, The Matrix, X-Man, la reciente Spiderman y la fabulosa cinta, El Señor de Los Anillos basada en Tolken, el realizador neocelandéz Peter Jackson, que con un presupuesto relativamente bajo, considerando las superproducciones actuales, nos deleita con el fantástico mundo Tolken, obra que frustradamente quiso realizar Kubrick, teniendo como protagonistas a Los Beatles. Jackson se inició realizando películas de la serie B, una rama del cine que utiliza efectos básicos y caseros. De este cine derivan muchas tendencias, como el Gore, el Hard Core y el Ciallo originado por los italianos de culto Fulci y Argento. El efectismo se ha usado no tan sólo en el cine de ficción, sino que en todas las ramas de la comunicación desde comerciales televisivos, seriales, cortinas de continuidad e internet. Quedan muchas cintas en el hemisferio de la memoria que vale la pena nombrar, tales como: Un Perro Andaluz, Tiempos Modernos,12 Monos, Ciudadano Kane, El Tercer Hombre, Amanecer, la poética Blade Runner, Los siete Samurai, El bebé de Rosmary, El proceso, Brazil, The Horror Picture Show, Hellraiser, El resplandor, Gritos en la noche, el Planeta prohibido, El hombre Lobo, El Planeta de los Simios, las series Star Treck y La Dimensión Desconocida, El ladrón de Bicicletas y tantas otras.
El pintor George Melies (1895). nunca imaginó que tras experimentar con una cámara y la exposición múltiple de miniaturas para lograr un movimiento, se llegaría a lo que es uno de los más fantásticos inventos de hombre. El cine, como tal, es un efecto que evoca emociones entrañables y la gran dimensión de la imaginación junto a la literatura como base estructural de ella. Sí es acertado que estos avances tecnológicos. han aportado significativamente al celuloide, por otra parte, y hasta el momento, parece que los recursos imaginarios se hubie-ran desvanecido con el siglo XX. El excesivo uso de estos recursos dejan un sabor amargo en la retina y al parecer el cine truculento con todos sus defectos especiales, no fueran más que eso; una idea errónea de concebir un trozo de fantasía. Tal vez, el cine es una de las tantas válvulas del escape a nuestra enajenación y es por eso que lo percibimos de tantas distintas maneras, porque en cada film hay un espejo de nuestros anhelos, un pedazo de realidad que nos toca vivir, ya que por lo demás y sin duda entre la fantasía y la realidad, hay un mundo de diferencia.

Por Manuel Celis

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